Mayo es un mes de profunda devoción y admiración hacia María, Nuestra Señora Reina de Mayo. Es un momento en el que la belleza de las flores se entrelaza con el respeto hacia la Madre de Dios. A lo largo de este mes, los corazones se llenan de una cercanía profunda hacia María, mientras himnos y procesiones la honran como la reina más compasiva y amorosa. Su santidad, pureza y amor inquebrantable hacia los pecadores inspiran a los creyentes a esforzarse por la pureza del alma y a buscar su intercesión. La devoción a María en mayo es una celebración de sus virtudes extraordinarias y un recordatorio del profundo amor que ella profesa hacia la humanidad.
Durante las devociones de mayo, los católicos rinden homenaje a María, Nuestra Reina, con guirnaldas de flores y procesiones que culminan en la coronación de su imagen. Se le considera el epítome de la bondad, consideración y ternura hacia los pecadores. A pesar de ser la Reina del Cielo, se siente la tristeza de María cuando algunos niegan a su Hijo, Jesús. La devoción a María en mayo invita a los creyentes a reflexionar sobre su ausencia de pecado y a esforzarse por imitar su pureza, buscando su ayuda e intercesión para alcanzar un alma que sea agradable a Dios. Es un mes lleno de emociones profundas, reverencia y el deseo de emular las virtudes de Nuestra Señora Reina de Mayo.
